sábado, 3 de agosto de 2019

Despedidas

¿Quién no se ha despedido nunca? Decir adiós y confiar en el devenir. Pararse bajo el movimiento imparable de la noria y creer que no caerá encima. Que todo está controlado y que todavía no es el momento de marchar. ¿Acaso no nos despedimos constantemente del miedo? La despedida eterna nunca llega. Y aunque quisiéramos mirarnos con otros ojos nunca tendremos en nuestras manos todos los espejos del mundo. No podemos escapar de nosotros mismos. Una verdad inamovible que todo lo atraviesa. Absolutamente imparable y portadora de la fuerza de Dios. Nos definimos por el tiempo que seamos capaces de soportar esa verdad. Cuanto más la puedas sostener más fuerte te harás y mayor será el campo de visión. A la vida de la eterna altitud nunca llegaremos siendo humanos. Hace tiempo que nuestra especie se ha extinguido. Así que te lanzo la pregunta: ¿cuando te convertirás en un verdadero halcón

lunes, 22 de julio de 2019

Lo que siempre estuvo siendo

Recuerdo caminar por las calles sin esperanza
Acompañado de algunos de los que se fueron
No hay rencor en mi alma
Tampoco hay resentimiento
Puedo ver tranquilamente como todo cambia
Salvo aquello que se sigue resistiendo
Una lucha condenada a expresarse sin palabras
La fuerza de mi vida sigue dentro
A todas horas me acompaña
La llama no se apaga
El fuego enciende la ira del cielo
Llegados a este punto: ¿qué queremos?
¿Hacia dónde crees que vamos?
Nacimos siendo humanos, así nos moriremos
Jamás podrán parar al asesino de los cuerpos
¿Por qué te crees que escribo?
¿De dónde se origina esto?
Al estar conmigo mismo me despierto
Ya no me pregunto nada
Sé que no puedo perderlo
Forma parte de mí mismo
Es lo único que siempre estuvo siendo

domingo, 14 de julio de 2019

Por si alguna vez decides venir

¿Cómo medir la distancia que me separa del mundo? Una respuesta aproximada tendría que oscilar alrededor de la esencia del mundo. Y caminar por la oscuridad siempre es asumir riesgos. Tal vez mañana no volvamos a ver el Sol. Asumir esta situación no significa sumergirse en un extremo de la existencia. Más bien supone comprobar en primera persona que todo acto tiene consecuencias. Al vivir en los márgenes de la sociedad uno se encuentra necesariamente sumergido en la soledad del alma. Allí donde uno se encuentra consigo mismo y sólo consigo mismo. Para mí es un lugar de extremo reposo. A mí no me satisfacen los placeres comunes. Quieren disfrutar de mi cuerpo y que yo disfrute de sus curvas. Pero ya tengo almas a las que adoro dentro de cuerpos brillantes. ¿De qué me sirven sus ofrendas? Ya no necesito conexiones vacuas. A la autenticidad se responde con autenticidad. Al miedo no se le responde. Prefiero dejarlo en silencio ante la fúnebre mirada del espejo, envuelto en llamas invisibles. Así que no te esfuerces en demoler mis prados verdes. Cada uno de los árboles tiene su propia historia. Observa y siente sus troncos para comprender cómo llegaron a ser como son. Así comprenderás algo sobre sus raíces. Aquello a lo que llamamos naturaleza es la mayor fidelidad a la que podemos aspirar. Una de las infinitas esencias de aquello a lo que llamamos tiempo. Por si alguna vez decides venir. Acuérdate que no hay dos direcciones. Cuanto más duro se hace vivir más grata debe ser la recompensa. Esa es la única garantía de mi despertar y la única dirección posible. Coger todo lo que tenemos y arrojarlo a la vida, destruir los instintos antivida, contemplar la destrucción de las falsas paredes maestras en momentos de auténtico aumento de poder natural. Qué caída tan vertiginosa, ¿eh? 

viernes, 12 de julio de 2019

Infierno

A estas alturas ya nada me sorprende. "Plus rien ne m'etonne", decía el gran Tiken Jah Fakoly. Hasta el último día de mi vida seguiré manteniendo el peso de la realidad sobre mi alma. Mi espíritu sobrellevará tormentas. Como siempre lo ha hecho, sin un ápice de resentimiento. Aunque siga doliendo la herida nunca echaré marcha atrás. Mi camino tiene una sola dirección. Al eterno retorno se accede a través de la altura iniciándose en los bajos niveles. Se acercaron para intentar llevarme a las falsas eternas esperanzas. Me abrazaron fuerte con ánimo de impregnar mi ser de raíces muertas. A lo que yo respondí con un eterno paso hacia delante y la conocida enorme sonrisa del silencio. Me prometí nunca más perder el tiempo. Aprendí de la sensación más profunda que uno puede llegar a sentir. Sufrir la mea culpa. Atravesar mi corazón con el puñal de la antivida. Ya conozco de sobras su sabor. Pasé mi vida entera cruzando desiertos y nadie sabe nada de ello. Los grandes dolores siempre serán inexpresables. Volverá a arrojarse a los abismos y querrás que nunca hubiera sucedido. Así es como el espíritu se alzará entre los halcones. 

No sabemos de qué están hechas nuestras palabras. Aunque hay algo que sí sabemos. Ante la anunciada muerte de una desaparición nos hemos vuelto a proveer de nosotros mismos. A lo que tú llamas luz yo lo llamo infierno. ¿Acaso no quema la luz? Mientras suenan los truenos y las calles se humedecen se siguen muriendo los cuerpos. A la luz del Sol todos seremos cenizas. Siempre se muere antes de tiempo. Acordémonos al menos de las razones verdaderas de nuestro retorno. Desde un principio sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Y ahora ya se ha acabado todo. Asumir la despedida y devolvernos a nosotros la única esperanza. Ahora esa es nuestra tarea. Que nuestra despedida dure cuanto tenga que durar. Alzar la mirada al cielo y agarrar con fuerza nuestra voluntad para devolverla a su estado natural. Que no sea por no haberlo intentado. A ellos, la tormenta les asustará. A nosotros, la lluvia nos bendecirá. 

domingo, 7 de julio de 2019

Requiem

Descorchar el champán y celebrar la victoria. Mientras algunos han caído durante el camino nosotros seguimos vivos. ¿No es una razón suficiente para celebrar? Acompañarnos a nosotros mismos en nuestras profundas respiraciones. Ver cómo el pulmón sigue respirando y celebrar la victoria de seguir vivos. Solo nosotros podemos ver el infierno en los ojos de los seres. Ha valido la pena sufrir todo lo sufrido. Por fin podemos sonreír ante la mirada de la sombra y decirle: lo hemos conseguido. El resto de vida que nos quede será una despedida. Desde que nazca hasta que caiga el Sol. Ese es el único juramento que puedo hacer. Aventurar una sonrisa a cada uno de los seres que me cruce en esta eterna despedida. Hasta el último día de mi vida. No pienso mentirme a mí mismo sollozando en engaños, observando en el pensamiento y caminando en silencio por el barrio. Ahora es el momento de beber de la copa y disfrutar los frutos. Mirar esas semillas destrozadas y pensar en la protección que siempre tuvimos. Hemos sobrevivido. A través de infinitud de prisiones. Pero todas sometidas a la caída del ocaso. A la luz de las tormentas que me acechan en el Éxodo, mientras camino y veo sangrar mis pies, escuchando de fondo llorar al ángel. Al final me convertí yo en su protección. Pues toda luz necesita del poder de la sombra. Ahora es el momento de cantar conmigo este requiem y bailar el último tango. Te rociaré con la bruma de una despedida eterna. Después de este momento serán borrados todos los recuerdos. Así volveremos a la rueda infernal de las vidas antiguas...

sábado, 6 de julio de 2019

Volveremos

La eterna contradicción entre el instinto y la razón sufre constantemente un debilitamiento. Si nos encaminamos al centro de las relaciones entre ambas nos encontramos a nosotros mismos en silencio, sin respuestas, faltos de esperanza. ¿Acaso es posible dar cumplimiento al eterno vacío del calor? ¿No es acaso el fuego una última señal? Del fin de los tiempos. O del inicio de los nuevos tiempos. Así es como oscilamos los humanos. A caballo entre la razón y el instinto nos agachamos para ser sometidos. A través de la mirada del halcón que atestigua cada día el nacimiento del Sol podemos sin embargo redimirnos. Pero recordemos que el vaivén es infinito. No importa las veces que queramos escapar de él. Hemos sido domesticados para entregar nuestra razón a una determinada concepción de nosotros mismos, haciendo sufrir a nuestro instinto, abandonándolo en plena noche. A la luz de la luna menguante donde habitan los lobos. Allí me encontrarás. 

El resto de humanos mortales caminan ansiando una liberación. El falso anhelo de haber logrado una libertad inexistente nunca saciará mi sed. Mucho menos el hambre. Nada es más poderoso que dejar hambriento a un ser de luz. Y no me malinterpreten. Algo así como luz se presta a trasladar al lenguaje esa sensación abominable de una realidad que se expande sin límites. Nada tiene que ver con la muerte del poder. ¿Acaso no es el amor una fuente de poder? Qué pena que estemos sometidos al libre albedrío de la oligarquía. Soy un hijo de la Anarkhia. No existen caminantes a mi lado que me den apoyo en las noches frías. Allí donde más calor hace es siempre donde más frío siento. Nuestra única esperanza es combatir la falsa concepción de la luz desprovista de poderosidad. ¿Cómo vas a desproveer algo de poder sin poder? Han ideado demasiado bien el engranaje como para penetrar en el seno de la infraestructura.

Aunque todavía hay una esperanza. La ilusión de una fuerza poderosa que nos devuelva lo que es nuestro. El afán por vivir. Ante la muerte impuesta. Frente a todas las expresiones de un sistema maldito. ¡Abajo esta vida! ¡Si es que acaso se le puede llamar vida a esto que vivimos! A esta suerte de utopía de retorno. Se escuchan rumores en la ciudad de que algún día volveremos a nuestras raíces. Pero fíjense. Al lado del pensamiento en voz alta del mundo encontramos una verdadera apuesta. Después de la muerte de Dios es imposible volver atrás. Ya pasaron los tiempos de creer en las nuevas esperanzas. ¿Relegar nuestra expansión a una red de ideas? Aquellos antiguos caminos terminaron ardiendo. Nosotros no somos suficientemente nosotros mismos como para pensar en términos de suficiencia. Aunque nos sigamos engañando seguiremos siendo esclavos de las ideas impuestas. 

Así que tened cuidado. Porque la noche se acerca y el diablo anda completamente suelto. Muy pronto habrán noticias. De los nuevos Dioses conquistando el mundo. Así hablan los Halcones. Lluvia Dorada de Aguas Vacías. Volveremos.

jueves, 20 de junio de 2019

Der Gebetsruf

Es la llamada al rezo y toda la ciudad está de pie para recibirse a sí misma en su encuentro. Ante los ojos del mismísimo Sol. Con todo y sin nada al mismo tiempo. A través de la oscuridad, en camino hacia los rayos. Todos los cuerpos mojados de lluvia, inmóviles: cadáveres. ¿Cuántos de vosotros no sois cadáveres? Andando en la falsa compañía de la nueva soledad. Ante todos ellos me muestro como un verdadero. Allí donde el fuego ha dejado de quemar los bosques. Por el miedo a cargar con la cruz del suicidio de Dios. La rendición de los antiguos soldados. Bajo la nueva luz del Sol naciente volvemos a encontrarnos con ellos. Espíritus viejos de sendas antiguas. Caminando por el antiguo valle de las sombras. Al que muchos denominarían con el tiempo valle de lágrimas. Allí donde se dice que los ángeles lloraron y los muertos volvieron a nacer. La nueva muerte de los no nacidos

Recuerden que tenemos una vida. Nuestra voluntad se mantiene intacta. Por los siglos de los siglos seguiremos combatiendo a las serpientes. Su maldición es nuestro alimento. Recuerden que vinimos para quedarnos. A la finitud de la vida hemos añadido el poder. Y ahora no vamos a dar ningún paso hacia atrás. Nos hemos abandonado a nosotros mismos para simplemente caminar. Nos mueve la fatiga de una vida antigua que habla por nosotros. La pesadumbre de la carne. Tan lejos de la sangre como de nosotros mismos. La lluvia de los ángeles en guerra contra el mundo. Arderán todos sus imperios. Nuestros montes son sus aguas. Así es como se desliza el humo de la guerra sobre nuestro cuerpo muerto, fatuo, alejado de la vida. Desde la completa lejanía de la llamada al rezo [der Gebetsruf]. Escribiendo Samsara y escuchando la llamada de Estambul [aḏān].

A partir de mañana se alzarán las aves y caerán las ciudades. Despidámonos antes de arrepentirnos por si no volvemos a ver el Sol. Queridos míos, vuestra es el agua cristalina de mi cuerpo, origen de deseos y esperanzas. Al poner en marcha el movimiento todo se detendrá. Ya conocen el proceso y saben lo que ocurrirá. Dejémoslo en sus manos.