jueves, 20 de junio de 2019

Der Gebetsruf

Es la llamada al rezo y toda la ciudad está de pie para recibirse a sí misma en su encuentro. Ante los ojos del mismísimo Sol. Con todo y sin nada al mismo tiempo. A través de la oscuridad, en camino hacia los rayos. Todos los cuerpos mojados de lluvia, inmóviles: cadáveres. ¿Cuántos de vosotros no sois cadáveres? Andando en la falsa compañía de la nueva soledad. Ante todos ellos me muestro como un verdadero. Allí donde el fuego ha dejado de quemar los bosques. Por el miedo a cargar con la cruz del suicidio de Dios. La rendición de los antiguos soldados. Bajo la nueva luz del Sol naciente volvemos a encontrarnos con ellos. Espíritus viejos de sendas antiguas. Caminando por el antiguo valle de las sombras. Al que muchos denominarían con el tiempo valle de lágrimas. Allí donde se dice que los ángeles lloraron y los muertos volvieron a nacer. La nueva muerte de los no nacidos

Recuerden que tenemos una vida. Nuestra voluntad se mantiene intacta. Por los siglos de los siglos seguiremos combatiendo a las serpientes. Su maldición es nuestro alimento. Recuerden que vinimos para quedarnos. A la finitud de la vida hemos añadido el poder. Y ahora no vamos a dar ningún paso hacia atrás. Nos hemos abandonado a nosotros mismos para simplemente caminar. Nos mueve la fatiga de una vida antigua que habla por nosotros. La pesadumbre de la carne. Tan lejos de la sangre como de nosotros mismos. La lluvia de los ángeles en guerra contra el mundo. Arderán todos sus imperios. Nuestros montes son sus aguas. Así es como se desliza el humo de la guerra sobre nuestro cuerpo muerto, fatuo, alejado de la vida. Desde la completa lejanía de la llamada al rezo [der Gebetsruf]. Escribiendo Samsara y escuchando la llamada de Estambul [aḏān].

A partir de mañana se alzarán las aves y caerán las ciudades. Despidámonos antes de arrepentirnos por si no volvemos a ver el Sol. Queridos míos, vuestra es el agua cristalina de mi cuerpo, origen de deseos y esperanzas. Al poner en marcha el movimiento todo se detendrá. Ya conocen el proceso y saben lo que ocurrirá. Dejémoslo en sus manos.


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