sábado, 6 de julio de 2019

Volveremos

La eterna contradicción entre el instinto y la razón sufre constantemente un debilitamiento. Si nos encaminamos al centro de las relaciones entre ambas nos encontramos a nosotros mismos en silencio, sin respuestas, faltos de esperanza. ¿Acaso es posible dar cumplimiento al eterno vacío del calor? ¿No es acaso el fuego una última señal? Del fin de los tiempos. O del inicio de los nuevos tiempos. Así es como oscilamos los humanos. A caballo entre la razón y el instinto nos agachamos para ser sometidos. A través de la mirada del halcón que atestigua cada día el nacimiento del Sol podemos sin embargo redimirnos. Pero recordemos que el vaivén es infinito. No importa las veces que queramos escapar de él. Hemos sido domesticados para entregar nuestra razón a una determinada concepción de nosotros mismos, haciendo sufrir a nuestro instinto, abandonándolo en plena noche. A la luz de la luna menguante donde habitan los lobos. Allí me encontrarás. 

El resto de humanos mortales caminan ansiando una liberación. El falso anhelo de haber logrado una libertad inexistente nunca saciará mi sed. Mucho menos el hambre. Nada es más poderoso que dejar hambriento a un ser de luz. Y no me malinterpreten. Algo así como luz se presta a trasladar al lenguaje esa sensación abominable de una realidad que se expande sin límites. Nada tiene que ver con la muerte del poder. ¿Acaso no es el amor una fuente de poder? Qué pena que estemos sometidos al libre albedrío de la oligarquía. Soy un hijo de la Anarkhia. No existen caminantes a mi lado que me den apoyo en las noches frías. Allí donde más calor hace es siempre donde más frío siento. Nuestra única esperanza es combatir la falsa concepción de la luz desprovista de poderosidad. ¿Cómo vas a desproveer algo de poder sin poder? Han ideado demasiado bien el engranaje como para penetrar en el seno de la infraestructura.

Aunque todavía hay una esperanza. La ilusión de una fuerza poderosa que nos devuelva lo que es nuestro. El afán por vivir. Ante la muerte impuesta. Frente a todas las expresiones de un sistema maldito. ¡Abajo esta vida! ¡Si es que acaso se le puede llamar vida a esto que vivimos! A esta suerte de utopía de retorno. Se escuchan rumores en la ciudad de que algún día volveremos a nuestras raíces. Pero fíjense. Al lado del pensamiento en voz alta del mundo encontramos una verdadera apuesta. Después de la muerte de Dios es imposible volver atrás. Ya pasaron los tiempos de creer en las nuevas esperanzas. ¿Relegar nuestra expansión a una red de ideas? Aquellos antiguos caminos terminaron ardiendo. Nosotros no somos suficientemente nosotros mismos como para pensar en términos de suficiencia. Aunque nos sigamos engañando seguiremos siendo esclavos de las ideas impuestas. 

Así que tened cuidado. Porque la noche se acerca y el diablo anda completamente suelto. Muy pronto habrán noticias. De los nuevos Dioses conquistando el mundo. Así hablan los Halcones. Lluvia Dorada de Aguas Vacías. Volveremos.

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