jueves, 30 de mayo de 2019

Aforismus


I

Cuántas veces he visto a las almas desesperadas buscando finales... Entre silencio y silencio siempre se terminan asomando. Mis ojos las han visto vagando por las calles bajo las farolas, atravesadas por la eternidad de las altas horas. Allí donde por alguna razón nadie quiere acudir. Donde no llega el faro.
Ante todo nos debemos a las pérdidas. También la oscuridad es una pérdida de luz. ¿Acaso no es el único imperativo moral? ¿Debernos al dolor? ¡No para perdernos en él! ¡Qué significa perderse en una pérdida sino un retorno al infinito! ¿Caer en el dolor para retomar la precisión y disparar sin temblores en la sangre? ¿Para imprimir un momento en la verdadera historia? Ningúτέλος se contiene a sí mismo. Y no importa quien se preste a ejecutarlo.


II

Una antorcha más encendida. Cada vez es mayor el fuego que rodea a las siete serpientes, atadas al pilar de madera, condenadas a morir en llamas. Alrededor de ellas, siete humanos rodeados de cemento, atados al suelo, condenados a morir de sed. No se trata de una guerra entre el ser humano y su dominio. Solo es el entrenamiento que dará lugar a la eterna guerra. La naturaleza contra la voluntad. La sed contra el fuego...

2 comentarios:

  1. Perdido en un lugar y en un tiempo distante, tus afiladas, inquietantes, poderosas palabras me han dado por un instante la ilusión que un mundo existía más allá, un mundo con final. "Palabras, juegos de palabras!" me dije al principio.
    Pero después de leer varias veces, muchas veces, el primer apartado, no he podido dejar de deslumbrarme al contemplar la profundidad del abismo que me observaba, por lo improbable de una afinidad incomprensible. ¿De dónde sale esta luz brillante que encienden tus palabras en mi alma por otra parte moribunda?
    Disparar sin temblores sólo pueden hacerlo los muertos, o los psicópatas. O los que como nosotros sienten el infinito sin quererlo, un infinito sin atajos que desgarra el alma en este mundo sin sentido.
    Una vez también yo quise disparar a matar, ser escritor, pensar a martillazos, vivir la vida con las manos llenas, pero el mundo me castigó con la falta de coraje. La pérdida, la pena, la inteligencia que queda cuando todo se ha olvidado. Sólo pedirte que sigas escribiendo, piensa y escribe como lo haces, y sobre todo aléjate de la academia cuanto puedas, un placer leerte.

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    1. Un momento como este llena una vida entera. Solamente decirte que me acostumbré a sentir el pulso del disparo. Tal vez por eso ya no me tiemblan las manos. Muchas gracias de corazón por tu mensaje. Tomaré nota de tu empuje. Estoy envuelto de demonios aquí, en la Academia.

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