viernes, 12 de abril de 2019

Ad rem

Emprendiendo caminos, despejando incógnitas, abrumado tras la luz "de quien te habla con bellas palabras". La lluvia de los ángeles atravesando la superficie de nuestro suelo, mojando sus árboles, protegiendo fríamente sus frutos. A la lluvia solía denominarla tormenta, cubierto por la bruma de creaciones oscuras, ante los fenómenos, anclados en algunas realidades, todavía indescifrables. Sintiendo la presencia del ángel en medio del camino, de madrugada, envuelto de árboles, ahondando en la lejanía del sendero, viendo la caída de la oscuridad en una nueva disimulada aparición del Astro, todo tornándose naranja, de tal forma, que ni el rojo del amanecer se encontraba libre de su mismidad, testigo de la muerte de la identidad. Nada se mantuvo siendo. Podría decir que todo empezó a cambiar. Pero ni siquiera el 'todo' haría justicia a la suma de identidades, agregados temporales, anclados en la realidad corriente gobernando ex lege. En cuestión de segundos todo desapareció. Y yo lo contemplé todo. Hasta el ángel se dio cuenta que le había visto, ya no había marcha atrás. Una verdadera fuerza ha nacido para reinvertir el movimiento ad rem. A las cosas mismas. Para matarlas en su propia aparición...


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