jueves, 22 de septiembre de 2011

La muerte de mi ignorancia

Vivía bajo la arropadora manta de la ignorancia en un largo y húmedo invierno. Ya no escuchaba el llanto desconsolado de los pájaros que solían estar en el árbol de al lado de mi casa, ahora me miraban profundamente a través de la ventana, queriéndome decir miles de cosas en apenas dos o tres segundos. Pasaban primaveras, inviernos... pero no tenía la fuerza suficiente para poder subir los peldaños de la escalera de la fe, la luz del sol no era lo suficientemente potente para poder llenar de luz aquellos rincones oscuros de mi ser. Sin nada que perder y sin ninguna ilusión, me acerqué al cuaderno a darle mi calor; enfrentarme a esas páginas en blanco para quemar mi ignornacia con el fuego del ayer...

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