miércoles, 28 de marzo de 2012

"Dame un segundo y te regalaré sesenta más. Dame un minuto y te ofreceré sesenta más. Dame una hora y te daré una eternidad, una vida, llámala libertad"

Nunca pensé que llegaría a regalar las alas con las que vuelo día tras día por encima de todos esos edificios de esta gran jungla de cemento, jamás pensé en ponerlas encima de la mesa para después decir: ya no os necesito. Sin embargo, hoy tengo la sensación de que puedo volar por encima de todo este mundo maravilloso sin la necesidad de tener alas que estabilicen mi rumbo. Simplemente soy yo mismo, no me considero absolutamente nada ni me juzgo por las cosas que hago, no siento la necesidad de etiquetarme bajo ningúna ley ni ningún patrón que me defina estrictamente. 

Doy gracias a la vida por poder seguir viviendo y por poder seguir disfrutando de todo este crecimiento personal que me brinda libertad. Por mucho que pasen los años, sé que la vida me ofrece la oportunidad de volver a reencontrarme conmigo mismo y eso es algo que yo no puedo rechazar. Vivo en sintonía con la vida y estoy absolutamente comprometido con el momento presente. 


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