lunes, 5 de septiembre de 2011

El movimiento del agua

¿Alguna vez alguien se ha parado a observar el agua como cae de una cascada o como fluye por un río? Seguro que la gran mayoría sí que os habréis parado a observarlo, pero es probable que no hayáis comprendido la naturaleza de su movimiento. El agua siempre está en movimiento, de lo contrario se muere. Va desde lo más alto de la montaña hasta lo más profundo de la tierra, pasando por todo tipo de lugares y llevándose por delante todo lo que se interponga en su camino, que es por donde circula y vive. Sin embargo, hay muchos otros caminos que están relacionados con el agua, porque por allí donde pasa nace la vida; las plantas crecen, los animales beben, la tierra se fortalece... Al mismo tiempo que es vida, el agua también ofrece vida, es la semilla y el fruto, la raíz y la cosecha.


A mi me encanta el agua, hay que ser como el agua. Cuando hay un problema básicamente hay un bloqueo en nuestro interior que nos reprime y nos hace sentir mal, nos daña de alguna forma. La solución no se encuentra en culpar al otro o en buscar una situación más favorable que lo sustituya, la solución está en ti. Si dejamos que todo fluya y que todo pase sin hacer nada, le quitaremos importancia al exterior, las dependencias se mueren, caen por su propio peso. Solamente así se consigue la paz interior y uno se puede librar del sufrimiento. ¿No es verdad que cuando tenemos algún problema no podemos dejar de pensar en ello? Eso es porque estamos continuamente pensando, y nuestra mente necesita alimentarse del problema para sobrevivir. Si dejamos de pensar, se acaba el problema, no hay de qué preocuparse, desaparece toda preocupación. Con esto no quiero decir que no seamos consecuentes con nuestras acciones, simplemente quiero decir que la solución a los problemas está dentro de cada uno, y que el mundo viviría más feliz si no echara las culpas a lo que le rodea e intentara mejorar su día a día mirándose a si mismo.


Así es el agua, limpia y clara, fiel a si misma, sin miedo, derribando todo lo que aparece en su camino y esquivando todos los obstáculos que encuentra a medida que va avanzando. Ser como el agua significa ser uno mismo y vivir sin condiciones, sin dependencias, sin miedos, sin mente... Este es el camino, esto es lo necesario para ser feliz y vivir sin problemas, solamente hay que dar un salto de conciencia y escapar de las cadenas de la razón, que durante tanto tiempo nos han dejado inservibles, como cajas de cartón recien mojadas por una larga tormenta, débiles y frágiles...

2 comentarios:

  1. Muy bello, me encanta.

    Personalmente prefiero el equilibrio entre agua, tierra, aire y fuego :)

    ResponderEliminar
  2. Te felicito por querer compartir pequeños sorbitos de tus pensamientos y emociones, mientras invitas a los que te leen a reflexionar.
    Voy a establecer una correlación con las relaciones humanas. No hay placer más infranqueable que la fidelidad con uno mismo, con lo que piensa y siente a cada momento. Es signo de valentía en una sociedad que nos instala fácilmente en las falsas expectativas, en el deseo fugaz, mutante y frágil ser capaz de dejar fluir. Es una tarea de la sensibilidad que nos impulsa a vivir amando la vida por encima de sufrimiento alguno con pasión e intensidad (Fuego), con la transparencia y pureza (Agua), con la fuerza dirigida hacia todo lo que nos queda por descubrir, aprender, sentir, crecer (aire) y con la suficiente adaptabilidad para ser seres sociales que conviven en esta nuestra sociedad (tierra).
    Por qué, finalmente, la vida es una búsqueda constante del siempre en el jamás...
    Adrian, no dejes que el pasado hipoteque tu presente, no dejes que los recuerdos se coman tus proyectos, no dejes de soñar despierto.

    Jon Salinas

    ResponderEliminar