miércoles, 20 de julio de 2011

Entre palabra y palabra

Entre palabra y palabra hay un espacio vacío, una especie de agujero sin fondo. Si el que escribe consigue expresar sus emociones o sus sentimientos sin ningún impedimento, ese espacio se cierra y entonces podemos ver más allá de las palabras. Cuando conseguimos ir más allá, entramos en un mundo nuevo, mágico, lleno de emociones y sentimientos, donde las palabras dejan de ser palabras y pasan a ser herramientas del saber.

Todas esas palabras cerradas que se interrelacionan entre sí dando lugar a frases que me llevan a los sentimientos, son tus palabras. Me encantan. Me transmiten alegría y confianza, puedo conocer una parte de tí solamente a través de ellas, porque sabes expresarlas y sabes llenar el espacio que hay entre ellas. Quiero agradecerte todo lo que me has transmitido con tus frases, porque cada una de ellas ha destapado una emoción y no solo eso, sino que ha sabido transformar tristeza en alegría, mi indiferencia en una sonrisa. A veces me gustaría llegar más allá con las palabras y poder llegar a sitios que a simple vista no puedo llegar, pero como soy muy cabezón yo sigo intentando navegar con la palabra en el mar de la expresión, intentando transmitirte todo lo que no me permite la distancia.

Hay momentos en los que estás triste y de golpe aparece una nube que te nubla la vista; muchas veces oscurece nuestro camino y nos impide avanzar con seguridad, de manera que chocamos con todas las piedras que hay en él. De golpe, hablo contigo y la nube desaparece, consigues alegrarme, haces que sonría. ¿De dónde proviene tanta energía positiva? ¡Me encanta! Un día me gustaría que la distancia física se transformara en distancia ilusioria o solamente se difuminara con una simple brisa de viento, poder dominar el espacio y el tiempo de manera que pudiese llegar más allá de los límites, más allá de las murallas.

Pasa un día, pasan dos... por muchos días que pasen no me canso nunca de hablar contigo porque me transmites energía positiva, ganas de luchar, fuerza y valor. Agradezco que me hayas brindado tu confianza y que hayas dejado un hueco en tí para guardar la mía, así nunca se enfriará ninguna de las dos.

Entre palabra y palabra se encuentra el vacío, la nada, que puede ser reformulada y redireccionada cuando la persona que escribe lo hace desde el sentimiento; todas tus palabras me transmiten sentimientos, así que a la fuerza han de estar todas conectadas entre sí transmitiendo una armonía digna de admirar, de una persona digna de conocer. 

Gracias

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