martes, 26 de julio de 2011

El viaje hacia la libertad

Seguía inmerso en sus pensamientos, con las manos en la cabeza sintiendo la presión en su pecho. Aún no se acababa de creer que llevase años en prisión, no lo había asimilado del todo. La cárcel es dura y no tiene piedad, es un lugar donde se cubren las necesidades básicas y donde los límites son los grandes pilares de la desesperación de muchos presos. Sin embargo, después de vivir tanto tiempo encarcelado y amenazado, seguía pensando que todo acabaría bien y que rozaría la libertad en algún momento o durante en algún encuentro casual con la locura.

Había etapas en las que diseñaba planes para escaparse con otros compañeros, intentando sobornar a los guardias o incluso analizando rasgos psicológicos de otros presos para poder desvincularse de ellos. Además, no solamente tenía la esperanza de que saldría de allí, sino que él sabía que tenía una fuerza que le serviría para encontrar la libertad algún día. Incluso después de pasar unas cuantas primaveras, seguía cryeendo que su estancia era pasajera, que tarde o temprano se haría justicia y dejaría de pagar ese castigo cruel, porque era inocente y él lo sabía mejor que nadie.

Después de sufrir traiciones de otros presos, el tiempo fue alimentando progresivamente su desesperación, creando un enorme vacío dentro de él. Entre la disyuntiva de la vida o la muerte, solamente podía apostar por la vida. Decidió lanzarse al vacío, se vistió y emprendió el viaje hacia la libertad...


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