viernes, 31 de mayo de 2013

Diálogos

Mira lo que hay debajo, encima y dentro de tí. Somos ese cuerpo, esas piernas deseando correr y esos brazos soñando con volar. ¿Qué importa la ignorancia de las causas si nuestro mundo es meramente aleatorio? Un día estás, otro día no estás... y así sucesivamente. ¿Ya está? ¿De eso se trata la vida? No, para nada.

Después de haber tenido la valentía estúpida de adentrarme en la cueva más oscura de toda la ciudad, imaginar con adentrarme en tu hogar es lo que más me apetece, pero... ¿es un hogar real? Lo palpo con mis sentidos, con mi vista, olfato, tacto e incluso puedo percibir el noúmeno, pero, ¿sigue siendo real? No importa lo real y lo seguro que sea ese nuevo hogar, lo que de verdad me hace feliz es la libertad con la que siento que se mueven mis brazos, con ganas de ascender hasta el infinito y abrazar la Tierra hasta enamorarla; eso sólo me lo puede dar un hogar. Sentir que soy uno con el mundo, la vida y mi Ser me llena de paz y harmonía; eso sólo me lo puede dar un hogar.

El camino hacia mí mismo es el más bonito; me llevará a los prados más misteriosos y evitará todo tipo de cuevas oscuras. Estoy preparado para visitarte, ¿no me ves? Ábreme la puerta, ¿qué pierdes? Tengo mucho que decir, y lo que es más importante, toda una vida por hacer.


Diálogos conmigo mismo...

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