miércoles, 23 de noviembre de 2011


Separo la mente de mi esencia y disfruto de todo aquello que me brinda la vida. Recorro mi camino sin juzgar lo que me pasa, sin poner resistencia alguna. No hay necesidad de tener miedo, no me apetece sufrir. Quemo las dependencias y realizo un trabajo constante de desaprendizaje que me permite crecer. No soy maduro. No tengo razones, ni opiniones, ni puntos de vista que te puedan servir. Solamente soy. Uno de los grandes problemas del mundo y del sufrimiento es la incapacidad de abrazar el cambio.

Trascendiendo la Naturaleza              (Tao Te Ching - Lao Tsé)

Vacía tu Ego completamente;
Abraza la paz perfecta.
El Mundo se mueve y gira;
Observale regresar a la quietud.
Todas las cosas que florecen
Regresarán a su origen.

Este regreso es pacífico;
Es el camino de la Naturaleza,
Eternamente decayendo y renovandose.
Comprender ésto trae la iluminación,
Ignorar esto lleva a la miseria.

Aquel que comprende el camino de la Naturaleza llega a apreciarlo todo;
Apreciandolo todo, se convierte en imparcial;
Siendo imparcial, se convierte en magnánimo;
Siendo magnánimo, se convierte en parte de la Naturaleza;
Siendo parte de la Naturaleza, se hace uno con el Tao;
Siendo uno con el Tao, se alcanza la inmortalidad:
Piensa que el cuerpo perecerá, el Tao no. 

Aún escribiendo sobre ciertos estados del ser y del todo, el lenguaje escrito no puede llevarte a la verdad. Por eso no conecto muchas ideas y lanzo frases, como el Tao Te Ching de Lao Tsé, cuanta más estructura tengan los textos que escribo, más esfuerzo mental estaré haciendo. No pongo título a esta entrada porque no he encontrado nada que pueda identificarla. No tengo la necesidad de pensar tanto, solamente quiero sentir, solamente siento y dejo que todo ocurra. No interfiero, doy y recibo del todo, evitando el mal estar y dando alternativas para que los de mi alrededor puedan encontrar su camino.


El silencio es el lenguaje de la verdad. 

 

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