martes, 31 de mayo de 2011

¿Sonreir o llorar?

Ni sonreir ni llorar, depende del momento. No creo que sea útil para nosotros encerrarnos en estar siempre de una forma, los estados anímicos van y vienen, no son controlables. Sí que puedes ser más propenso a sentirte de una manera u otra, pero eso es causa de las experiencias y las vivencias que has dejado atrás y que se han almacenado en tí, y se les puede dar forma.

Está bien visto sonreír y llorar se relaciona con debilidad y/o sinceridad. Sin embargo, no creo que sean formas de expresarse opuestas, a veces uno necesita llorar para expulsar el mal estar y a veces uno necesita sonreír porque nota que la vida le sonríe. La vida es mucho más compleja. Así pues, si eres propenso a sentirte mal y has adoptado una actitud pasiva ante tu sufrimiento dejando que te coma y te arrastre hacia una posible depresión, es hora de aceptarte y valorarte.

Quizás sea hora para plantearte si quieres seguir teniendo esa angustia en tí que te hace sentir inferior, quizás sea el momento para dejar atrás el miedo e intentar cambiar tu forma de ver las cosas con tal de que así te sientas mejor. Sí es cierto que es muy difícil cambiar, de hecho es una de las cosas más difíciles, porque estamos tan acostumbrados a tener una imagen fija de nosotros, que nos da miedo intentar ser de otra forma. Creo que es positivo superar ese miedo, que tenemos que ser consecuentes y aceptar que hay etapas en las que el cambio se hace necesario, así que bajo mi punto de vista, si es necesario cambiar, hay que cambiar. ¿Sí, pero cuando? Pues cuando pienses que ser de una determinada manera te hace daño, cuando pienses que ese malestar que te corroe forma parte de tu naturaleza, cuando empieces a resignarte y a dejar atrás la motivación para seguir adelante, será el momento para cambiar y descubrir la libertad que todavía desconoces.

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