Cuando te ves ardiendo entre llamas y el grito del llanto convoca a las alturas. Allí solo acuden los invitados. Entre ellos, ahí estaba, I.N.: Identidad Naciente.
jueves, 19 de agosto de 2021
Gloria al Wille zur Macht
viernes, 18 de junio de 2021
"La búsqueda de la certeza"
A veces uno siente que no hay camino, e incluso puede llegar a sentir que nunca hubo ninguno, como si todo formase parte de un espectáculo; allí donde actuamos como personajes sin guion, en ese lugar llamado sociedad o mundo, exactamente, en ese lugar, es donde se producen las preguntas y se resuelven las incógnitas. Pero es una resolución sin peso a la que estamos acostumbrados. Pensar cómo deben de ser las cosas, qué cosas hemos hecho "mal" y de cuáles estamos orgullosos, solo son actos de obediencia y sumisión al esquema de ideas. Si al menos fuera nuestro, entendería la obsesión por la defensa, como lucha prematura ante el devenir del combate. Pero lo cierto es que no es nuestro, ni siquiera hemos hecho el acto de aproximarnos a uno de los estadios iniciales de apropiación; tal y como ha acaecido, con las mismas formas, así lo hemos incorporado al eje.
Con la iniciación del camino de la aceptación nos adentramos en el hundimiento. A los ojos de aquellos que dicen mirarnos, es "el camino correcto" y el único posible, mientras que nosotros, vivos con sed de drenaje, buscamos la confrontación y eso se hace casi por tendencia natural. Realmente no parece haber elección en nuestras guerras. Es como si hubiéramos nacido en un estado de guerra perpetuo donde nuestras armas son nuestras fortalezas, y es precisamente por esto que perdemos. Porque no sabemos atacar la confusión que este sistema nos genera, no conocemos sus debilidades y por eso no entendemos el arte de la guerra.
Para aquellos que quisieran pensar en la certidumbre de una evidencia caída de actos de milagros, recuerden: no parece ser lo mismo querer aprehender que buscar la confirmación, en el querer, de aquello aprehendido como válidamente aprehendido, del mismo modo que no resultaría lícito, para Uds., un camino de confrontación sin aseguramiento, ¿verdad? Y el término "verdad" aquí juega ese papel harto conocido y vastamente campante de haberse convertido en salvaguarda, ahora en la forma de la mayéutica o, si se prefiere, sobre un hilo que vacila hondeando sobre la gravedad y que ejerce el desafío.
Es incierto el camino racional de la búsqueda de la evidencia y comenzábamos el escrito recordando la inexistencia de caminos propios, o al menos, la poca claridad de sus formas aparentemente manifiestas. Que nosotros no estamos en el camino de la urgencia, cuando se trata de urgir el acercamiento de una evidencia, es sin duda claro. De no ser así, nos veríamos arrastrados -de nuevo- por las arenas movedizas, al caminar por un terreno pantanoso y ser objeto de tormentas; damos por cumplido el paso que condujo al aseguramiento como lugar intransitable a conciencia y, con ello, perpetramos el quizás segundo nivel de aproximación, a saber, el que reduce la incertidumbre a la escala de los últimos motores.
Llegados a este punto, no se engañen. Es posible que nuevas estructuras se alcen con el poder y nos reclamen propiedad de ese camino denominado la La búsqueda de la certeza, en especial si caminamos en dirección recta; ante ese tipo de alzamientos debemos ejercer entrenamiento firme o posicionamiento. Debido a que las sinergias que se aprehenden en los estados volitivos, propios de aquello que denominamos voluntad -mas no sin el infortunio de la paradoja del mundo y la representación- ejercen una detención sobre los procesos automáticos de ese mismo esquema de ideas, confrontándonos con él, es menester entonces emprender un primer nivel de juicio y reconocer su altura, y no temer por ello.
Es bueno y objeto de consideración recuperar nuestra razón y caminar conforme a las reglas de los estados primitivos de su manifestación, al menos para caminar en suficiente rectitud por el camino de la incógnita que cubre la fuente de todos los caminos.
martes, 1 de junio de 2021
El retorno
Qué podemos decir, nosotros, acerca del retorno de nuestra historia. No me refiero a la ewige Wiederkunft. Mas me comprometo en estas palabras a no mencionar palabra alguna acerca de ello y pronunciarme acerca del retorno clásico. A los pasos que condujeron a la entonces denominada humanidad, me refiero, cuando quiero orientarme hacia la inversión de la aceleración de la velocidad de avance; es a la profunda inversión del progreso histórico que se prometió en la Ilustración, retrotraído a sus orígenes en el surgimiento del antiguo mundo Demokratos. Bienvenido a la Grecia Antigua. Datan los manuscritos, en muchas de las recopilaciones sobre historia de la filosofía, que esta "comienza" al producirse el "salto" del mythos al logos. ¡Una pretensión sin duda alguna sentenciada! ¡O que nos sentenció a toda la humanidad! ¿No era Zeus lo suficientemente hábil como para sobrevivir? Y así quisieron hacerlo quienes fueron dotados al nacer del don de la historia. Aquellos escritores documentalistas que acordaron situar un origen, en reflexiones, que se dice, escapaban a la mitología griega, al tener otros atributos diferentes y carecer de profundidad fantástica. Por simplemente empezar a reflexionar sobre el poder del agua, acerca del Arkhé, o aproximaciones sobre geometría y espacio, tan solo por eso, ¡matamos a los Dioses griegos! Tal vez fuere la tardía muerte anunciada por Nietzsche sobre el asesinato de Dios por parte del hombre, al verse la humanidad desprovista de unidad ideal trascendente, otra vez, un mero recordatorio del devenir de la historia: el retorno. ¡Así mataron ellos a los Dioses antiguos! ¡Escribiendo en los libros de Historia de la Filosofía un origen en el tiempo y ubicándolo en una temporalidad lineal! ¡Pero si Jesucristo todavía no había nacido! ¿Me podéis explicar por qué? ¿Acaso es posible dar una explicación sin la más astuta de todas las "necesidades" del yo? Por supuesto que no, o al menos, no sin la engañosa fortaleza, venenosa, de la urgencia de una explicación acerca de la existencia. El remedio antes que el remedio. El retorno antes que el viaje.
Escrito II
Desde aquí todo se intensifica. Prueba de ello es el contrafenómeno del diálogo. Mientras hablamos estamos prestando la mínima atención a lo que nos rodea, y aunque no prescindamos del horizonte del mundo, pues permanece siempre ahí ejerciendo su influencia decisiva en el intercambio, en el diálogo se da la comunicación a través de la Einfühlung. En general, a través del contacto intersubjetivo que coloquialmente denominamos compartir, sea su objeto una reflexión, una idea, una expresión de afecto o un dar y recibir, se está afectivamente predispuesto, independientemente de la forma que en cada caso figure la afección. Nos sentimos a nosotros mismos a través del otro que está ahí frente a nosotros cuando no estamos solos, pero, ¿qué hay ahí cuando el otro no está? ¿Acaso se puede hablar de soledad desde la ausencia del otro? ¿O puede describirse fenomenológicamente este contacto originario desde su manifestación, independientemente de si antes haya o no haya estado el otro?
Podríamos resolver esta suerte de paradoja naturalizando la ausencia del otro y sometiéndola, desde el nivel primario de aproximación, el más genuino, es decir, el metodológico, a la imposición de un régimen eidético, forzando el fenómeno a dar una batería de resultados formalizados, sin anclaje pasivo. Ello comportaría forzar una completa desconexión del fenómeno con respecto a la posibilidad de su misma aparición, causando la remisión del acontecer al estadio eidético formal impidiendo así las sucesivas virtualidades del estadio genético de la pasividad, causando, efectivamente, la imposibilidad de su captación. Si procedemos de este modo caemos en el error psicologista de atender al fenómeno de la soledad desde el régimen de la esencialidad de la ausencia como nota constitutiva del fenómeno. Dicho de un modo más descriptivo: una vez ejecutadas las reducciones la exploración del fenómeno nunca podría rebasar el horizonte de ausencia del otro. Esto tendría consecuencias determinantes para el análisis descriptivo; por un lado, todos los elementos metodológicos del examen propiamente fenomenológico que constituyen la actitud filosófica nunca podrían llegar a rebosar el horizonte que se abre tras la suspensión, ya que el campo noemático no ha sido trascendido –el haber tenido contacto con el otro sigue estando ahí– y la actitud filosófica, con todos sus elementos, no sería capaz de anular esas notas impresivas temporales originadas por la experiencia del otro. Estar solo, en este sentido, sería no estar acompañado, habiendo tenido contacto con el otro previamente. En el ejemplo del buen salvaje que no ha tenido contacto con el otro, resultaría muy difícil apreciar ese tipo de soledad. Al no haber experienciado ese contacto de sentir-al-otro no puede haber soledad en este sentido naturalista. Otra de las consecuencias sería el carácter cultural del fenómeno de la soledad, configurado por el historial de vivencias de ausencia del otro en el sentido más artificial de la reflexión, es decir, como artefacto, como constructo que se ha ido sedimentando en el seno de nuestra historicidad y que remite, en última instancia, a la cultura.
A propósito de estas reflexiones debemos retroceder a ese estadio originario de manifestación del fenómeno gracias a la epojé y quedarnos, por el momento, ahí, frente a su modo de dación. La cuestión se torna más compleja en el caso, por ejemplo, del andar por una calle de la ciudad de Barcelona. Al andar por la calle y estar envuelto de personas tenemos contacto directo con ellas desde la perceptividad. ¿Pero estamos teniendo un contacto lo suficientemente empático como para denominarlo Einfühlung? ¿Acaso es posible hacer experiencia de la soledad envuelto de gente? Desde la distancia afectiva –y paradójicamente estando cerca del otro espacialmente– hago experiencia de tantas personas a un ritmo tan acelerado, que parece tornarse enormemente complejo ejecutar una Einfühlung. De alguna manera estoy siendo arrojado a la ausencia del otro siempre desde la distancia del sentir-al-otro, pues hay contacto corpóreo con miradas, pequeños golpes, igual que la proyección espacializada del andar para no caer en la carretera y sufrir un daño, termina siendo un reflejo de esos individuos agregados que ni se conocen ni parecen tener vínculos afectivos entre sí. Esto nos retrotrae, no obstante, a la fenomenología de la distribución espacial, con el correspondiente “ceñirse a” la manera en que el cuerpo vivido puede diseñar una arquitectónica topológica a través de la cual andar. Con mayor intensidad ocurre en una persona que se haya tornado ciega, arrojada a rearticularse vivencialmente en el espacio, sin el elemento, ahora, de los escorzos perceptivos y la intencionalidad horizóntica.
domingo, 16 de mayo de 2021
La paradoja del día del nacimiento
Es muy posible que nunca vayas a saberlo. Las hazañas del destino son inexplicables, nadie sabe nunca cómo van a acontecer los nuevos caminos. Lo que nos traiga el destino es cosa del mismo destino. Y voy a serte sincero. No importa mucho creer o no. Por mucho que mires con los ojos del miedo a la incertidumbre del misterio, aseguramos una ventana llena de luz; a través de ella nos encontramos, viéndonos reflejados en la luz. Es uno de los poderes más maravillosos que existen.
Es muy posible que nunca vayas a leerlo. Que sigas pensando en la coincidencia, como visiones encerradas, o quizás no. Quizás ya sabes de lo que estoy hablando. Nos conocimos un 13 de mayo, ¿recuerdas? Aquella noche no había luz, más que la que empezó a surgir cuando empezó a sonar el Samsara. De la 'rueda infernal de las reencarnaciones' a las margaritas blancas. Me alegra mucho saber que recordamos de la misma forma, siendo, o estando.
Mi agradecimiento más personal. Esto encierra una etapa y abre otra nueva. Y aunque es muy posible que nunca vayas a leerlo, quizá, pronto, seremos testigos del entrecruzar de los caminos. Y ese, realmente, es el mayor poder existente.
jueves, 29 de abril de 2021
Der Abschied - Text. Nr. III
"Bitte, alle raus!" Diese Wörter sind mir leider schon bekannt. Die kommen aus einem verbrannten Herz. Die vertrauen mir natürlich nicht. Und es ist natürlich auch gut zu wissen, dass der Weg an sich bisher nicht geändert worden ist. Und vor allem, dass den nicht geändert werden kann! Auf die Wege die wir gestern verzichteten, sind heute unheilvoll für unseres Gegenwärt wieder zurückgekommen. Was für eine Regelmäßigkeit ist das? Jemand sagte dann das verbotene Wort: Resurrectio!
Einmal sagte der Herr Nietzsche: "der Mensch ist etwas, das überwunden werden soll". Dagegen füge ich folgendes hinzu: der Mensch ist etwas, das überwunden werden muss.
Wir sind in einem gestorbenen Zustand verloren geblieben. Es ist selbst Schuld? Wer fühlt sich dafür verantwortlich? Wer trägt in sich das mea culpa? Sage mir, wer?
Der Abschied - Text. Nr. II
Anscheinend muss ich mich endlich entscheiden. Vor dem einzigen Gericht stehen und die Wahrheit ermorden.
Diese Stimme, die du bei diesem Gespräch mit mir kontinuierlich anhörst, sind Phantasmata. Die sind zu uns gekommen, um sich wiedergeboren zu können.
Das Können, der Wille, du und ich. Wir sind alle zusammen vor der Entscheidung.
Dennoch ist die Entscheidung bereits getroffen. Wir sind alle betroffen. Wirklich, ich freue mich darauf, dass du zu mir mit deinem ganzen Herz zurückkehrst. Ehrlich, bin ich immer treu gewesen, um mich in die Ewigkeit mutieren zu können, und natürlich um mich zu erlauben, zu werden!
Willkommen zu meiner Welt! Ihr seid alle herzlich Willkommen! Die größte Stadt, das genannte "versprochene Land", das lebensweltliche Leben.
Der Abschied - Text Nr. I.
Qué te pensabas que iba a ocurrir. Después de volver a quemarme con el mismo fuego, otra vez, cenizas.
Estar desnudo observando el cuerpo y ser alguien reconociéndose por primera vez.
Ver con los ojos la maldad que has dejado en el silencio y callarme para que actúes.
Esta es la obra de teatro. Es tu momento para dejarlos a todos boquiabiertos con tu infinitud.
Pero te aseguro que a mí no me engañas. Soy bosque viejo.
Tengo a mi alrededor a seres imaginarios esperando tu regreso, porque volverás, con la más antigua de todas las culpas.
Así vaticinaba cómo serían las nuevas formas del destino, qué formas iba a adquirir. Con los ojos cansados de un hombre mayor te doy la espalda, aún sabiendo que en el corazón se hallan las mil y una preguntas. Ya es demasiado tarde para despertar.
Agotado, con la pesadumbre en las espaldas, así caminaba el camello en el Éxodo. Hasta convertirse en león quedaría mucho recorrido, aunque debiera producirse pronto, en contra de las hazañas. Y pesa.
Quieres acercarte con sabor a carmín en unos labios que no han aprendido a besar. Quieres hacerme partícipe de una guerra que nunca autoricé. Quieres demasiadas cosas y no estás dispuesta a renunciar.
Llora conmigo en mi hombro y mira cómo el dolor atraviesa mi garganta. Siente cómo en mis palabras danzan dardos punzantes en círculo, hogares de la nada, empujado por la más astuta de las bestias.
Y todavía me quieres, dices. Dices, eso dices... que hablas demasiado, si en demasía se habla, cuando se cree que se habla y se dicen cosas. Conozco esos caminos que te alejan de mi bosque.
Puedes tomar cualquiera de esos caminos. Cuando llegues al final, querrás retroceder y no sabrás por dónde viniste. No porque tengas mala memoria. Porque tienes memoria. Y la memoria fallece al desprenderse del tiempo de vida.
Al final del camino sabrás, y volverás, me abrazarás, querrás demasiado. Volverás a sentirme, al perderme, al perderte, al dejarnos, bendita maldición.
Para todos y para nadie.
Como el antiguo Zarathustra.
domingo, 25 de abril de 2021
Introducción de "Sobre el infierno"
Anduve por un camino envuelto en llamas durante muchos años. A mi alrededor veía constantemente seres desprovistos de ungüento, tendencias irrefrenables, músculos desgastados por reiterar movimientos lesivos. Conozco bien de dónde proceden esos instintos tumultuosos de desaparición. Jamás encontrarás llama viva alguna en sus miradas. Como mucho destellos de aquello que fueron, impuestos por el poder que yace en los destinos. No hay rastro alguno de fortaleza o vitalidad.
Al ver todos esos rostros apagados mi reacción fue estremecerme. Todavía recuerdo el momento exacto. Me encontraba bajando las escaleras de mi antiguo hogar, muy deprisa, como solía tomarme mi huida al mundo, a las calles. Ahí resonó muy hondamente la voz de una de las personas más cercanas de mi entorno, diciéndome: "Vas a tener una vida muy dura, a partir de ahora se acabó el disfrute".
Realmente no sé cuál fue la razón que me condujo a tomar esa paradoja como una verdadera sentencia de muerte. Supongo que fue una recepción genuina de una existencia de bruma, aunque también podrían intervenir razones de azar, de las cuales nunca estamos totalmente exentos. No importa realmente el carácter de sustancia impregnado en esas visiones. Lo cierto es que introdujo una visión realmente tenebrosa del futuro.
A partir de ese momento se iniciaron varios procesos conformados a partir de fenómenos de oscuridad constantes. Por aquel entonces tendría unos ocho o nueve años. Aunque la edad no es un dato revelador, sirve para situar la biografía. Y quiero situarme en el lugar donde me encuentro para entregarte mis descripciones, fruto de mi sensaciones y observaciones, sobre la magnitud de las llamas del camino que atravesé durante casi dos décadas. Es una invitación libre a mi mundo.
domingo, 18 de abril de 2021
Inter Vivos
Inter vivos. Entre aquellos que todavía no hemos renunciado a la vida. Es un halo de esperanza, un canto a la libertad, lluvias antiguas, encuentros y desencuentros. Desesperanzado el corazón que dejó de sentir, perdido ante la niebla.
Que estamos en el final de los tiempos es algo inevitable. Puede que sea el final de uno de los destinos posibles, eso no hay que descartarlo. De hecho, es muy probable que la propagación en la infinitud de nuestros estados propios se desenvuelva en estados individuales. Como el todo entre las partes.
Entonces es posible que estemos ante un final propio o individual. Pero no dejaré de sentir y seguiré el camino.
Para los peregrinos fieles: una verdadera esperanza. La supervivencia como fin. Final como finalidad. Encuentros de antiguos hombres, caminos de antiguas almas. Que se camine en rectitud y no decaiga el espíritu de las altas fuentes. Sea mandada la luz en rayos de esperanza.
Bon voyage
Was machen Sie hier? Bon voyage ! Wollten Sie nicht das Leben im höchsten Sinne erleben und erfahren, was die unverständlichen Worte aus den...
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Qué dicha escuchar el arroyo atravesar el monte. ¡Ese es el último de todos los pasos! Los mensajes que ofrece el monte. Los oídos adecuados...
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Tal y como está el panorama, me gustaría hacer una breve reflexión sobre el independentismo catalán, el separatismo español y otras ideolog...